El deterioro del sistema de salud ha golpeado con fuerza a Nueva EPS, cuya creciente cartera ha llevado a distintas IPS a terminar contratos o suspender servicios, especialmente ambulatorios. Entre las instituciones que ya dejaron de atender a sus afiliados se encuentran el Hospital San Rafael de Pasto, el Hospital Universitario San Rafael de Tunja y el Hospital Regional de Sogamoso, que mantienen millonarias deudas con la EPS.
Otras clínicas, como la Clínica San José de Cúcuta y el Hospital Mental de Risaralda, también han anunciado restricciones o suspensiones temporales en la atención, argumentando falta de flujo de recursos y reiterados incumplimientos en los compromisos de pago.
Tomado de: https://www.portafolio.co/
El panorama ha encendido las alarmas en el sector salud, pues los más afectados siguen siendo los usuarios, que enfrentan incertidumbre frente a la continuidad de sus servicios médicos y el acceso oportuno a medicamentos y procedimientos esenciales.