Los incendios forestales que afectan a las regiones de Ñuble y Biobío, en el sur de Chile, se han convertido en una de las tragedias más graves de la última década. El fuego ya ha consumido más de 34.000 hectáreas, dejando al menos 20 personas fallecidas, además de decenas de heridos, desaparecidos y miles de damnificados. Ante la magnitud del desastre, el Gobierno decretó estado de catástrofe mientras continúan las labores para controlar los focos activos.
Tomado de: https://es.euronews.com/
Uno de los testimonios más impactantes es el de Sandra Soto, una técnica en enfermería que decidió evacuar a tiempo al ver las llamas acercarse a su vivienda en Lirquén. Al regresar al día siguiente, solo encontró escombros. Relata que muchos de sus vecinos optaron por quedarse para proteger sus pertenencias y no lograron sobrevivir. Según cuenta, vio cómo sacaban cuerpos de las casas destruidas, una escena que describe como imposible de olvidar.
Sandra también narró que intentó convencer a familiares de abandonar sus hogares, pero algunos pensaron que exageraba. Aunque varios lograron salir con vida, perdieron absolutamente todo. La incertidumbre ahora es total: no saben dónde vivirán ni cómo reconstruirán sus vidas, y aseguran que hasta el momento no han recibido ayuda directa de las autoridades.
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