Según su relato, el hecho ocurrió alrededor de las 6:30 a. m. y no se trató de un episodio aislado. Minutos después del primer ataque, el presunto agresor habría regresado para repetir la conducta, lo que aumentó el miedo de la víctima, quien continuó su recorrido intentando llegar a un lugar seguro sin abandonar la vía que transita con frecuencia.
La mujer decidió hacer pública la denuncia a través de redes sociales, donde recalcó que lo sucedido constituye un acto de violencia y no un malentendido. También señaló que el único rasgo que pudo identificar del agresor fue que vestía una ruana con la imagen de la Virgen del Carmen.
Tomado de: https://stcmedios.com/
El caso reabrió la discusión sobre la seguridad en esta vía, utilizada a diario por mujeres ciclistas y personas que salen a correr en las primeras horas del día. Más allá del hecho puntual, la denuncia puso sobre la mesa las consecuencias de este tipo de agresiones, como el miedo persistente y la sensación de inseguridad, así como la importancia de alertar, acompañarse y denunciar para evitar que estos comportamientos se normalicen.