Huberman detalló que la causa principal del cansancio es la adenosina, una sustancia que se acumula en el cuerpo cuanto más tiempo se permanece despierto. La cafeína bloquea temporalmente sus receptores, lo que genera una sensación de energía; sin embargo, cuando su efecto desaparece, la adenosina vuelve a actuar y aparece el típico “bajón” de la tarde. Esta reacción, afirma, es completamente biológica.
Para evitar este efecto, el neurocientífico recomienda no consumir cafeína durante los primeros 90 minutos después de despertar. Este tiempo permite que la adenosina se procese de manera natural antes de ingerir café, evitando así la acumulación que provoca la caída brusca de energía horas más tarde. Según Huberman, quienes aplican este hábito sienten un aumento de energía más estable a lo largo del día.
Tomado de: https://tessarapa.medium.com/
Con este sencillo ajuste, Huberman señala que muchas personas pueden mantener el café en su rutina sin experimentar somnolencia en la tarde. Su consejo se ha viralizado rápidamente en redes sociales, donde miles de usuarios destacan la utilidad del mecanismo para mejorar el rendimiento diario sin necesidad de aumentar la dosis de cafeína.