Durante más de dos décadas, los investigadores llevaron a cabo experimentos sobre algunos de los ciclones más potentes del Atlántico. En 1969, por ejemplo, lograron reducir la intensidad del huracán Debbie en un 30 % tras liberar grandes cantidades de yoduro de plata en sus nubes. Sin embargo, los resultados no siempre fueron consistentes, y pronto surgieron dudas sobre si la reducción en la fuerza de las tormentas era realmente consecuencia del experimento o simplemente parte del comportamiento natural de los huracanes.
El sueño de Aristizábal nació en los barrios más humildes del oriente de Cali y hoy continúa creciendo con el propósito de brindar educación técnica y profesional a jóvenes que, pese a sus limitaciones físicas, tienen grandes deseos de superación. Empresas como Argos, Constructora Bolívar, Sidoc y Tecnoglass se han unido a la causa, fortaleciendo este modelo educativo inclusivo.
Tomado de: https://www.bbc.com/
El proyecto fue oficialmente cancelado en 1983, pero dejó un legado importante en la historia de la meteorología. Aunque no logró modificar el clima como se pretendía, sí impulsó grandes avances en la observación atmosférica, la tecnología de radares y el estudio científico de los ciclones tropicales. Stormfury demostró que el control del clima no está al alcance de la humanidad, pero también abrió el camino para comprender mejor cómo protegernos de la fuerza natural de los huracanes.