Formado en El Sistema, el programa nacional de orquestas y coros juveniles de Venezuela, Luis descubrió desde joven su vocación musical. La revelación definitiva llegó al escuchar al tenor Juan Diego Flórez junto a la Orquesta Simón Bolívar dirigida por Gustavo Dudamel. Desde entonces, decidió apostar todo por el canto lírico, aun cuando la crisis lo obligaba a sobrevivir con arepas y mantequilla blanca, y a considerar la salida definitiva de su país.
En 2017, en un acto de fe, Luis escribió a la reconocida pianista venezolana Gabriela Montero, quien le pidió un video de audición. Tras grandes esfuerzos, logró grabarlo en Caracas y enviarlo. Ese video abrió una puerta inesperada: con el apoyo de Montero y su esposo, el barítono Sam McElroy, se organizó una campaña que recaudó cerca de 6.000 euros, permitiéndole viajar a Europa para audicionar y comenzar su formación profesional fuera de Venezuela.
Tomado de: https://www.bbc.com/
Después de becas, rechazos, problemas migratorios y años de sacrificio, su voz encontró finalmente un hogar en Suiza. En 2020 se integró de manera permanente a la Ópera de Zúrich y, tiempo después, logró reunirse con su esposa Dayana. Hoy, Luis canta en grandes escenarios europeos sin olvidar sus raíces ni la dura realidad que aún viven muchos venezolanos, convencido de que su voz "forjada en los llanos" es testimonio de resistencia, gratitud y esperanza.