Trump afirmó que este acuerdo representa “el fin de 30 años de lucha y más de diez millones de vidas perdidas”, señalando que se trata de la octava guerra que su administración ayuda a terminar en menos de un año. El mandatario detalló que el pacto incluye un alto el fuego permanente, el desarme de fuerzas no estatales, el retorno de los refugiados y la rendición de cuentas para los responsables de atrocidades.
Además del componente político y humanitario, el acuerdo incorpora un capítulo económico que otorga a Estados Unidos acceso preferencial a minerales estratégicos de la zona. Trump, en tono jocoso, afirmó que los dos países pasarán “de matarse entre sí a aprovecharse económicamente de Estados Unidos”, frase que generó reacciones durante la ceremonia.
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Tanto Tshisekedi como Kagame expresaron agradecimientos a la mediación estadounidense, pero aclararon que si el proceso enfrenta dificultades, la responsabilidad no recaerá en Trump. El acuerdo abre una nueva etapa para la región y plantea expectativas de estabilidad tras décadas de tensiones y violencia.