Los panelistas resaltaron que Colombia enfrenta un escenario altamente político debido al año de transición electoral, lo que implica decisiones relevantes que podrían aplazarse. Pese a ello, insistieron en la importancia de enviar mensajes de estabilidad y compromiso fiscal. Juan Pablo Espinosa (Protección) advirtió que el país debe recuperar equilibrios perdidos entre consumo e inversión, reforzar la coordinación entre autoridades económicas y cumplir con la regla fiscal para garantizar sostenibilidad.
Por su parte, Mauricio Guzmán (Sura Investments) señaló que 2026 tendrá viento a favor gracias a un entorno internacional positivo y a un consumo interno dinámico, pero recalcó que la inversión sigue siendo la pieza más rezagada. Aun así, muchos proyectos represados podrían activarse ante una percepción de riesgos globales similares, lo que impulsaría la actividad económica local, especialmente si Colombia aprovecha oportunidades de exportación derivadas de nuevas dinámicas comerciales.
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Finalmente, Germán Cristancho (Davivienda Corredores) alertó sobre un recalentamiento de la demanda interna, un déficit externo creciente y la baja diversificación exportadora del país. Aunque el crecimiento proyectado ronda el 2,8%, el gasto público y de los hogares ya representa el 93% del PIB, lo que podría presionar nuevas alzas en tasas de interés. Todos los expertos coincidieron en que Colombia tiene potencial para un 2026 positivo, pero solo si ajusta su rumbo fiscal, fortalece la inversión y se apoya en el sector privado para enfrentar los desafíos estructurales.