La fusión se considera urgente y necesaria debido a la naturaleza misma del negocio de las telecomunicaciones, que exige una inversión constante y un flujo financiero vigoroso. Quien no cuenta con centenas de millones de dólares anuales para sostener, ampliar redes e innovar, no puede subsistir en el sector. Este es un servicio vital que, según el DANE, aportó el 3.2 % al PIB nacional en 2024. La decisión de la SIC sigue el ejemplo de otros países donde el mercado se ha resumido a dos o máximo tres operadores principales debido a la voracidad financiera del modelo de negocio.
Ahora, la atención se centra en la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), una entidad de tradición técnica. Se espera que la CRC consolide los aspectos pendientes de la decisión de la SIC en la misma línea, reiterando el mensaje de que el país necesita operadores que demuestren un compromiso real con Colombia a través de la inversión, el cumplimiento de sus obligaciones y el pago del espectro. En esencia, estas empresas son vistas como el "sistema circulatorio" de la economía, y su éxito depende de operadores que inviertan constantemente para asegurar el desarrollo socioeconómico y cultural del país
Tomado de: https://www.portafolio.co
La sostenibilidad económica se complica con presiones externas adicionales: en lugares como Buenaventura y Tuluá, la extorsión de bandas criminales desalienta a los comercios locales a pautar, aumentando la precarización. Por ende, la búsqueda de fórmulas de financiamiento no es solo una cuestión de supervivencia empresarial, sino un requisito para garantizar la libertad de expresión. A pesar de estar acorralado por la inseguridad, la precariedad y la presión política, el periodismo local persiste. Lejos de un vacío absoluto, el ecosistema se mantiene en tensión gracias a la tozudez, el ingenio y la creatividad de nuevos actores y periodistas que luchan por asegurar el acceso a la información confiable en las regiones.