Según el acuerdo, Estados Unidos podrá proponer, a su discreción, la transferencia de ciudadanos extranjeros, mientras que Ecuador decidirá si acepta total o parcialmente dicha propuesta. El país sudamericano solo admitirá personas sin antecedentes criminales, en buen estado de salud y no recibirá menores no acompañados. Además, deberá garantizar que ninguna persona transferida sea devuelta a su país de origen antes de que exista una decisión definitiva sobre su solicitud migratoria.
El ministro del Interior, John Reimberg, aseguró que recién fue notificado de la publicación del documento y que lo revisará en detalle. Adelantó que la Policía Nacional participará en el proceso de verificación, mientras que la canciller Gabriela Sommerfeld ya había anunciado meses antes que Ecuador podría recibir hasta 300 personas deportadas al año, siempre que cumplieran los requisitos establecidos.
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El acuerdo no contempla recursos financieros adicionales y su implementación dependerá de la capacidad técnica y presupuestal de ambas partes. Con Ecuador, ya son varios los países latinoamericanos que han aceptado este tipo de convenios con Estados Unidos: Paraguay fue el primero en agosto y Belice se unió posteriormente en octubre. CNN continúa a la espera de la confirmación oficial de si Ecuador ya envió la respuesta necesaria para que el acuerdo entre en vigor.