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La Casa Blanca encendió una nueva polémica internacional tras acusar a China de estar copiando modelos avanzados de inteligencia artificial desarollados en los Estados Unidos.
Según un memorando oficial, entidades extranjeras principalmente vinculadas a China estarían ejecutando campañas organizadas para extraer información y capacidades de sistemas de IA estadounidenses, utilizando miles de cuentas falsas y técnicas para evadir controles.
El gobierno estadounidense señala que se utiliza un metodo conocido como destilación que consiste en entrenar nuevos modelos a partir de las respuestas de sistemas más avanzados, replicando así su funcinamiento sin acceso directo al código original.
Además, aseguran que estas operaciones incluyen:
- Uso de decenas de miles de cuentas proxy
- Técnicas de Jailbreak para saltar restricciones
- Extracción sistemática de datos y capacidades claves.
La acusación llega en un momento clave, justo antes de reuniones diplomáticas entre ambos paises, y podría reavivar la guerra entre Estados Unidos y China, especialmente en el desarrollo de inteligencia artificial y chips avanzados.
Incluso, el gobierno estadounidense ya evalúa:
- Tomar medidas para proteger a sus empresas de IA
- Limitar el acceso de China a tecnología clave
- Sancionar a compañias implicadas
Desde el gobierno chino rechazaron las acusaciones, calificándolas como infundidas o calumnias y defendienron su compromiso con la protección de la propiedad intelectual. Este nuevo choque refleja algo más grande, la carrera global por liderar la inteligencia artificial. Con avances acelerados en ambos países, el control de esta tecnología se ha convertido en un tema estrategíco, económico y hasta geopolitíco.