Por un lado están las becas doctorales de Minciencias, que financian estudios en Colombia y en el exterior mediante créditos 100 % condonables y hacen parte de una estrategia de largo plazo para formar investigadores. Estas becas no funcionan como endeudamiento tradicional y buscan garantizar tanto la matrícula como el sostenimiento, porque el doctorado es clave para el desarrollo científico nacional. En este esquema, Colfuturo cumple únicamente un rol operativo y logístico.
Por otro lado están los créditos-beca de Colfuturo, un instrumento propio de esta fundación privada creado para facilitar estudios de posgrado en el exterior, principalmente maestrías. En este caso, Colfuturo aporta el crédito con recursos privados y el Estado financia la parte condonable. Desde 2007, Minciencias ha respaldado esa condonación mediante convenios, lo que permitió ampliar la cobertura, aunque sin una articulación clara con la política de ciencia y tecnología.
Tomado de: https://es.wikipedia.org/
La autora sostiene que tanto el respaldo prolongado a Colfuturo como la decisión de retirarlo carecen de una política pública coherente. El problema de fondo es la reducción sostenida del presupuesto para ciencia, que ha producido más doctores pero menos oportunidades laborales. En lugar de fortalecer una carrera científica estable, el debate actual se centra en promesas poco claras sobre nuevas becas, sin explicar de dónde saldrán los recursos ni cómo se beneficiará realmente al país.