A diferencia de los paneles convencionales, las perovskitas son ultrafinas, económicas de producir y se pueden aplicar incluso sobre superficies transparentas como ventanas. Sin embargo, también presentan desafíos importantes: son más sensibles a la humedad y al calor, y la mayoría contiene pequeñas cantidades de plomo, lo que genera preocupaciones ambientales. Aun así, expertos afirman que el impacto ambiental neto es más bajo que el de tecnologías como el carbón, y que los procesos de reciclaje pueden reducir riesgos.
Hoy, empresas de Europa, Estados Unidos y China compiten por liderar la carrera de esta tecnología. Oxford PV ya instaló su primer proyecto piloto en EE.UU., mientras compañías como Panasonic, Trinasolar, Swift Solar y Caelux avanzan con prototipos y récords de eficiencia. El reto principal es demostrar que la perovskita puede resistir décadas en condiciones reales, algo difícil porque se trata de una tecnología relativamente nueva y en rápida evolución.
Tomado de: https://www.bbc.com/
Más allá de los parques solares, los paneles de perovskita podrían integrarse en carros eléctricos para extender su autonomía, o incluso reemplazar los costosos paneles de arseniuro de galio en satélites. Aunque aún está en fase temprana, los expertos coinciden en que la industria solar avanza de manera casi inevitable hacia esta tecnología, que podría marcar la mayor transformación en la generación de energía solar en décadas.