El cierre del estadio obligó al equipo a una carrera contrarreloj para buscar alternativas, pero ninguna garantizaba condiciones mínimas para competir. El club describió la situación como una “fuerza mayor” que pone en riesgo su estabilidad operativa y financiera. En su comunicado, lamentó las pérdidas económicas que deja esta crisis y agradeció el apoyo incondicional de la afición durante décadas.
A la mudanza se suma un golpe adicional a la identidad del equipo: por exigencia del Municipio de Yumbo y de la Dimayor, el club no podrá seguir usando el nombre Atlético Huila. Esto implica un cambio histórico y doloroso para una institución que ha sido símbolo del departamento durante más de tres décadas. Entre los nombres que ya suenan están Independiente del Valle Yumbo o Atlético del Valle.
Tomado de: https://elmetro.co/
La salida de Neiva marca uno de los capítulos más difíciles en la historia del equipo opita, que sigue los pasos de otros clubes como Alianza Petrolera y Cortuluá, obligados a abandonar su ciudad para sobrevivir. El club cierra este anuncio con un mensaje que refleja su situación actual: “Con tristeza, pero también con sentido de responsabilidad”.