El documento destaca que los datos neuronales, que reflejan emociones y pensamientos inconscientes, podrían ser utilizados por empresas o gobiernos para crear perfiles psicológicos y manipular comportamientos. La Unesco pide que estos “neurodatos” sean protegidos con el mismo nivel de seguridad que los datos biométricos o genéticos, garantizando el derecho a la privacidad mental.
“Debemos proteger las emociones, los sentimientos y los pensamientos de las personas. Estamos hablando de la información más íntima sobre quiénes somos”, señaló Dafna Feinholz, jefa de bioética de la Unesco. Por su parte, la directora general Audrey Azoulay subrayó que el progreso tecnológico solo tiene sentido “si está guiado por la ética, la dignidad y la responsabilidad hacia las generaciones futuras”.
Tomado de: https://www.welivesecurity.com/
Aunque la neurotecnología médica está regulada, sus aplicaciones comerciales presentes en videojuegos, educación, productividad o marketing no lo están. Con el auge de las interfaces cerebro-máquina y el aumento del 700% en inversiones entre 2014 y 2021, la Unesco considera urgente establecer normas globales que eviten abusos y garanticen un desarrollo tecnológico ético y equitativo.